7 de agosto de 2010

La Violetera













Por
Concha
Piquer



Como aves precursoras de primavera
En Madrid aparecen la violeteras
Que pregonando parecen golondrinas
Que van piando, que van piando

Llevelo usted señorito
que no vale mas que un real
compreme usted este ramito
compreme usted este ramito
pa' lucirlo en el ojal

Son sus ojos alegres
su faz risueña
lo que se dice un tipo
de madrileña.

Neta y castiza
que si entorna los ojos
te cauteriza, te cauteriza

Llevelo usted señorito
que no vale mas que un real
compreme usted este ramito
compreme usted este ramito
pa' lucirlo en el ojal

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El Zorro

En su corcel cuando sale la luna
aparece el bravo zorro
al hombre de mal él sabrá castigar
marcando la senda del zorro

Zorro! su espada la matará
zorro! la Z le marcará
zorro!

3 de agosto de 2010

Sueño de Mel Su

"Se queda dormida contra una ventanilla del subte A. Sueña que se despierta de su sueño y un hombre de traje le guiña el ojo desde la otra punta del andén. Siente mucho sueño y sueña que vuelve a dormirse. Sueña que se despierta y se da cuenta que tiene puesto el traje del hombre y él la ropa que ella llevaba puesta. Se queda dormida en su cuarto sueño y el traje que lleva puesto se transforma en una mariposa y se va volando por la ventanilla. Ella piensa mientras duerme, piensa en su 5to sueño, que en realidad la mariposa es ella."

Gracias Mel Su, te robé el sueño por un rato.

NOTA: Si quieren leer más de esta maravillosa escritora de dudoso raciocinio entre a su blog por medio de este enlace.

19 de junio de 2010

Tafí del Valle


Hervía las humitas mientras ella se daba una ducha. O era al revés. Son esas pequeñas confusiones que se originan en la convivencia, que cuando no produce rencores, es como una pequeña borrachera, un momento en que los dos fueron el otro, consecuencia del amor que se genera cuando dos personas se tropiezan diariamente en la misma casa.
A esa altura éramos un matrimonio perfecto. Hacíamos todo junto, sin conflictos. Y a la hora de descansar, llegabamos tan extenuados que no teníamos humor ni para el sexo. Aunque ella calentaba sus pies en los míos. Y mis manos descansaban en su entrepierna.
Habíamos alquilado una casita blanca. Teníamos todo lo necesario, una hornalla, una mesa, dos sillas y un florero. La cama estaba atravesando una cortina de caña. Las noches eran frías en Tafí del Valle.