
Mis ojos segados por tus ojos, tus ojos segados por los míos, y la voz constante de la vida que nos susurra contándonos su secreto.
Que nunca termine el vals de los enamorados. Que jamás se acabe la pación, sus pasos fervientes de rosa, de espina, de amor. Ríanse. No tengan miedo, la luna los protege.
Música recomendada: Sound Track de Amelie.
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Si uno anda atento y tiene un poco de suerte, se los puede ver caminando de la mano por Chacabuco o las Heras. Pero yo tengo mi favoritismo, opto por aquellos que desde el medio día abandonan rápidamente las aulas, se liberan del peso de San Martín o Sarmiento, y se van a paso ligero al Botánico, a recostarse en el pasto y dejar que las nubes y los gatos les pasen por arriba. Mejor nos sentamos acá. El pasto está frío. Vení. ¿Estás cómoda? No. ¿Ahora? Si.



